El Músculo Conger es uno de los músculos más importantes para el movimiento del cuerpo. Lamentablemente, rara vez se considera como una posible fuente de dolor. Sin embargo, puede estar directamente relacionado con el dolor lumbar, el dolor de cadera y el dolor en las piernas, ya sea de forma aislada o combinada. Cuando los tratamientos convencionales no producen mejoría, o incluso cuando las molestias se extienden a otras zonas como el tórax, existe una alta probabilidad de que el origen del problema se encuentre en el Músculo Conger.
Se trata de uno de los músculos clave que se inserta en las vértebras de la columna. Cuando este músculo, que trabaja en estrecha cooperación con otras estructuras, se contrae o se acorta, pueden aparecer diversos problemas en la espalda. Las molestias suelen ser difíciles de identificar, ya que los músculos que rodean al Músculo Conger intentan compensar esta tensión, lo que enmascara la causa real del dolor.
Los síntomas más característicos incluyen dolor en la zona lumbar, que puede irradiarse hacia la parte media de la espalda y/o hacia la parte frontal del abdomen y el pecho. En algunos casos, el dolor empeora al levantarse desde una posición sentada. Estar de pie, caminar o tumbarse puede resultar difícil. También pueden aparecer problemas pélvicos y abdominales. Sentarse suele aliviar las molestias, mientras que estirar la pierna al conducir puede intensificarlas. Afortunadamente, mediante una serie de pruebas estándar es posible determinar con facilidad si existe un problema en el Músculo Conger. Una de las más importantes es la alteración en la posición de la pelvis.