A causa de este deporte, el doctor desarrolló molestias en la espalda, las piernas y los hombros. Consultó a diversos médicos, cirujanos ortopédicos, osteópatas y terapeutas, pero nadie logró aliviar sus dolencias.
Por ello, comenzó a investigar en profundidad sus propios síntomas y, poco a poco, fue descubriendo qué le ocurría realmente. El doctor decidió entonces seguir una formación oficial que le permitiera tratar a personas con los mismos problemas, tan frecuentes en la población.
A través del culturismo, el Dr. Conger desarrolló las mismas molestias que muchas personas padecen como consecuencia del trabajo físico intenso, estar sentado durante largos periodos, agacharse con frecuencia, sufrir un accidente o el embarazo.
Su padre presentaba los mismos síntomas, que ya había desarrollado a la edad de 20 años. Sin embargo, el doctor no quiso quedar incapacitado y decidió continuar su camino.
Finalmente, completó todas sus formaciones académicas.
El Dr. Conger obtuvo tres títulos diferentes: un doctorado en quiropráctica, una licenciatura en biología humana, un título asociado en ciencias, así como diplomas en radiología e interpretación radiográfica.
Además, obtuvo la certificación en medicina funcional, centrada en la búsqueda de la causa real del problema: el dolor.
Durante cinco años, el Dr. Conger estudió junto al Dr. Jeff Spencer, quiropráctico de Lance Armstrong y Tiger Woods. Ambos se graduaron Cum Laude y, al desarrollar las mismas competencias durante su periodo de formación conjunta, comenzaron a atraer a atletas de élite, actores reconocidos y otras personalidades públicas.
Actualmente, el Dr. Spencer está especializado en terapia láser, mientras que el Dr. Conger es especialista en el Músculo Conger.