Español
English
 
SALUD
Prolapso del suelo pélvico
Las cirugías del suelo pélvico con frecuencia no ofrecen resultados duraderos. Es cierto que a menudo ayudan durante algunos años, pero cuando la operación falla —algo que ocurre con regularidad— surgen más problemas, y el siguiente paso suele ser nuevas intervenciones quirúrgicas. Estas cirugías se vuelven cada vez más invasivas y menos eficaces que las anteriores. El camino quirúrgico suele convertirse en una espiral descendente, que a menudo no se reconsidera, a pesar de los numerosos y, en ocasiones, devastadores efectos secundarios de la cirugía, entre ellos daños nerviosos (a veces irreversibles), dolor crónico, disfunción sexual, incontinencia urinaria e incluso fecal, por mencionar solo algunos.

Uno de los fracasos quirúrgicos más recientes es la llamada cirugía con malla (“mesh”), en la que la vagina se “refuerza” mediante la implantación de una malla de polipropileno. Lo que a menudo no se explica es que la malla tiene su propia dinámica de movimiento: puede migrar dentro de la vagina, haciendo que las relaciones sexuales sean imposibles. Además, su desplazamiento y el contacto con órganos críticos puede provocar que no siempre sea posible retirarla.

Si su médico le recomienda considerar una cirugía con malla, basta con buscar en internet términos como “cirugía de malla vaginal” o “problemas de la cirugía con malla” para encontrar numerosos anuncios de abogados. Esto debería hacerle reflexionar. La Food and Drug Administration (FDA) ha emitido advertencias sobre el uso de mallas, aunque posteriormente fueron retiradas tras presiones de grupos de interés del mercado, volviendo a la conocida frase: “Se necesitan más estudios”.

El prolapso es incómodo, angustiante y, en ocasiones, doloroso de forma aguda; a menudo resulta emocionalmente devastador. Sin embargo, no es una condición mortal. Tómese el tiempo necesario y asegúrese de tomar una decisión cuidadosa y bien fundamentada. El Dr. Conger ha desarrollado técnicas para restaurar la estructura natural de la pelvis, es decir, reestablecer el soporte natural de los órganos internos de esta región. Incluso si finalmente decide someterse a una cirugía, es preferible hacerlo después de haber restablecido el equilibrio pélvico natural. No restaurar este equilibrio es una de las principales causas de la reaparición de estos problemas tras la cirugía.
Made on
Tilda